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Gestión cuantitativa del riesgo: cómo medir, vigilar y controlar los riesgos de trading
Una estrategia de trading puede parecer estable durante mucho tiempo y, aun así, registrar pérdidas muy superiores a las previstas cuando el mercado cambia de forma brusca. La gestión cuantitativa del riesgo utiliza datos, modelos y reglas definidas para identificar las exposiciones y actuar antes de que superen los límites aceptables. No permite anticipar todas las crisis ni evitar cualquier pérdida. Su función es mostrar qué riesgos se están asumiendo y si siguen siendo soportables.
El punto de partida consiste en conocer las posiciones y los factores que afectan a su valor. Los precios de las acciones, los tipos de interés, los tipos de cambio, la volatilidad y las relaciones entre activos pueden modificar el resultado de una cartera. También pueden surgir pérdidas por falta de liquidez, incumplimiento de una contraparte, errores en los datos o modelos que ya no reflejan las condiciones del mercado. Por eso, observar únicamente las ganancias y pérdidas no basta. Es necesario entender de dónde podrían proceder las pérdidas y qué riesgos podrían intensificarse al mismo tiempo.
La volatilidad y la caída máxima, o máximo drawdown, son medidas habituales para empezar a evaluar el riesgo de mercado. La volatilidad describe cuánto fluctúan los rendimientos. La caída máxima muestra cuánto ha descendido el valor de una cartera desde un máximo anterior. El valor en riesgo, conocido como VaR, estima un umbral de pérdida para un horizonte temporal y un nivel de confianza determinados. Si el VaR diario al 95 % de una cartera es de 100.000 dólares, el modelo estima que la pérdida diaria no superará esa cantidad en aproximadamente el 95 % de los días de negociación, bajo sus supuestos. Esto no significa que 100.000 dólares sea la pérdida máxima posible: en los días restantes, la pérdida podría ser mucho mayor.
El déficit esperado, o Expected Shortfall (ES), estima la pérdida media en los casos en que se supera el umbral del VaR. Aporta otra perspectiva sobre los resultados más graves, pero también depende de los datos y supuestos empleados. Las relaciones observadas entre activos durante periodos normales pueden cambiar en una crisis. Ninguna medida por sí sola ofrece una descripción completa del riesgo.
Las pruebas de estrés plantean una pregunta concreta: ¿qué ocurriría con las posiciones actuales si los tipos de interés subieran de golpe, los principales activos cayeran a la vez o la liquidez del mercado se redujera drásticamente? Los escenarios pueden basarse en acontecimientos históricos o en perturbaciones extremas pero plausibles. Su utilidad no se limita a calcular una pérdida estimada. También permiten descubrir cómo una cartera concentrada, un cambio en las correlaciones y la dificultad para vender ciertas posiciones podrían reforzar sus efectos negativos.
Las mediciones se convierten en herramientas de gestión cuando influyen en las decisiones. Un equipo puede establecer límites para operaciones individuales, activos, sectores y el conjunto de la cartera, de acuerdo con su capital y las características de la estrategia. Si aumenta la volatilidad, puede reducir posiciones; si disminuye la liquidez, puede limitar la exposición a un mercado; y si se incumple una condición definida, puede pausar temporalmente una estrategia. Estos límites deben vigilarse junto con las posiciones reales, los costes de ejecución y el capital disponible. Una posición que parece aceptable en un modelo puede resultar difícil o costosa de cerrar en la práctica.
Los propios modelos también necesitan supervisión. Una prueba retrospectiva muestra cómo habrían funcionado unas reglas con datos históricos, pero no demuestra que vayan a funcionar en el futuro. La revisión continua compara el riesgo previsto con los resultados reales, investiga pérdidas inusuales y examina la calidad de los datos y los cambios en el comportamiento del modelo. Cuando un modelo deja de ser fiable, debe existir un procedimiento claro para que las personas revisen la situación y ajusten las decisiones.
En el trading cuantitativo, la gestión del riesgo acompaña a la investigación, la elección del tamaño de las posiciones, la ejecución y el análisis de resultados. Combinar indicadores, escenarios de estrés, límites de posición y criterio profesional ayuda a responder dos preguntas antes de operar: ¿qué pérdida se puede asumir si el mercado se mueve en contra de lo previsto y en qué condiciones habrá que actuar?
